Antes de que la última entrada de este viaje a Bilbao se solape con la primera de nuestro viaje de Octubre, voy a apurar y cerrar la publicación de esta entrada. Reconozco que no soy la "bloguera" más rápida del mundo. ¡¡Qué le vamos a hacer!!
Después de unos días, donde quedó más que demostrado, que los vascos también pagan su verde a base de lluvia...solo nos quedaba rezar bien fuerte por una pequeña ración de solete.
Juro que entre esa niebla, asomaba el sol
Como nuestro autobús de vuelta no salía hasta las 18:45, decidimos intentar aprovechar algo el día. El Sol amagaba con salir (alucinante!) y la temperatura era más que agradable, así que nos fuimos hasta el funicular de Artxanda (situado cerca del puente de Zubizuri).Por 0.95 euros se sube cómodamente hasta el mirador de Artxanda. Allí, disfrutamos de unas vistas estupendas de Bilbao y dimos un paseo por la zona (todo naturaleza); por supuesto, nos paramos a tomar en café en un restaurante llamado Antón (a 1.45), donde se quedaron estancados en los años 70 lo menos.
Al bajar, fuimos directamente a aprovechar el solín a las terrazas de la Plaza Nueva. Primera parada,
el Bar Bilbao, para luego seguir con el Gori Toki (pintxos algo más caros, pero de categoría)
Elige tu nombre al gusto
Que bien entra esto a cualquier hora!!!!
Paseando por el antiguo, disfrutando de una mañana despejada, decidimos para a comer en Casa Pentxo (Belosticalle,20). Comida casera, abundante y buenísima!Un menú del días con 6 primeros, 6 segundos y 6 postres a elegir por 14,40 euros. Muy, muy recomendable.
Para bajar tan pantagruélica comida, nos dimos un paseo por el margen del río. Poco más nos quedaba por hacer: paseos...algún "tomar algo" más...compras de última hora y...caminito a la Termibús para retornar a la tierrina.
Y que bonito el País Vasco oyes!!!!Yo ya estoy indagando en mi árbol genealógico,a ver si tengo mis ocho apellidos. Agur!!!!
Nos despertamos el día 3 y con esperanza nos asomamos a la ventana...ERROR!!!La madre del cordero!Menudo tifón nos esperaba fuera.¿En serio Bilbao?
Con esperanzas (que nunca se pierden), nos fuimos a la parada de metro de Moyúa (precio billete simple: 1.70 euros), para ir a visitar el Puente de Bizcaia (también llamado de Bilbao...de Portugalete...y yo que sé más!). Nos bajamos en la parada de Areeta en Getxo.
Dando un pequeño paseo bajo una lluvia inclemente, llegamos al famoso puente colgante (no tanto como el de Cangas del Narcea, Ejem!). Patrimonio de la Humanidad desde 2006, este ingenio metálico fue único en el mundo en su época de construcción; con un sistema de cables, una cabina "flotante" hace el recorrido que cruza el río Nervión 24 horas al día, 365 días al año. Por solo 40 céntimos puedes cruzar de Getxo a Portugalete.
Antes de cruzar, paramos a tomar un café. Llovía por todas partes y no teníamos claro que hacer (respira...respira...respira...) En un arranque de valentía nos metimos en el transbordador e intentamos turistear por Portugalete. IM-PO-SI-BLE. Luchando contra los elementos subimos hasta la basílica de Santa María (no tengo muy claro que este sea el nombre exacto...) y la Torre de Salazar. Allí el paraguas de Cris se dio por vencido (DEP querido amigo). Desorientadas bajo tormenta, pillamos de nuevo el metro y regresamos al centro de Bilbao. Dedicamos la mañana a compras; poco más se podía hacer. En torno al mediodía, decidimos comer como señoras en un restaurante cerca de nuestro apartamento (La Mary) (menú del día muy amazing por 10,30). Después de una comida sosegada y tranquila, nos tocaba otro café. Decidimos probar la cafetería de la Alhondiga (ya sabéis, el Azkuna Zentroa). Por si no nos bastaba con el día de mier..... que nos había tocao, van y nos cobran por un café con leche 1,60 euros (ganas de matar aumentando).
Para las siete de la tarde, nos habíamos apuntado para hacer la visita guiada y gratuita al Azkuna (lunes y martes a las 19:00 en castellano). Una hora de visita por todos los rincones del edificio donde "te venden" y muy bien todas las maravillas del centro cultural. Como se gustan estos vascos chico!.
Ya por la noche seguía diluviando, así que aprovechando que era el día del espectador, nos fuimos a los cines Golem (dentro del mastodóntico edificio) a ver El guardián invisible, que no transcurre en el País Vasco, pero casi (sí, seguimos esa clase de razonamientos.jajajaja)
NOTA: en la película también está lloviendo to el rato (supermetidas en situación estábamos)
Aquí dejo el trailer, por si gustáis. Muy entretenida, aunque debo decir que soy más fan del libro (casi siempre pasa)
Y para cerrar esta entrada donde, para que engañarnos, no cuento mucho sobre turismo, comparto una canción que creo que encaja bien con el día.jajajajajaja. Hasta la próxima!
Recordamos a nuestros señores clientes que los
packs de retrovisores lectores están totalmente exentos de impuestos y de
spoilers. Disfruten de su estancia y digan no a la drogas.
1- Martina en tierra firme- Elísabet Benavent (2016)
* Resumen, por favor
Martina es un mar de dudas. Ha roto radicalmente su
comunicación con Pablo, ha dejado el Mar, pensaba que lo que tenía con el chef
era especial y es duro reconocer que tal vez no es como te habías imaginado. Se
ha dado cuenta de que se ha dejado llevar por alguien que es emocionalmente
frenético y se siente avergonzada por haber perdido el norte por alguien que ni
siquiera ha solucionado del todo su pasado. Sin embargo Martina ha huido y
decide olvidarlo todo, pero no será tan fácil borrar de su vida ni a Pablo ni
el Mar... algo se está gestando en su interior y no tiene el valor de
afrontarlo. Tiene que tomar una decisión y está en juego su futuro.
* ¿Y qué tal?
No soy muy fan de las bilogías, trilogías ni sagas
literarias (exceptuando al grandioso Harry Potter), no obstante, dado que ya había leído la primera parte de Martina
pues me dije “venga va, dale, anda”.
Voy a ser sincera con la fuerza de los mares, esta segunda
parte es bastaaaante más floja que la primera. Bucles constantes sobre un mismo
problema o situación que te hacen leer capítulos, pero tener la sensación de
que no ha pasado nada. Y, por otro lado, esos personajes redondeados que nos
había presentado la autora pierden un poco de su esencia y, pues oyes, eso no
mola mucho. Lo dejaremos en un sí, pero casi que no.
2- El día que se perdió la cordura- Javier Castillo (2017)
*Resumen, por favor
Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo
con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro
psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se
adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de
la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en el
misterioso pueblo de Salt Lake diecisiete años atrás.
*¿Y qué tal?
Dame una A. Dame una S. Dame una E. Dame una….bueno, vale ya.
ASESINATO, libro de asesinato.
Ya llevaba un tiempo oyendo buenas críticas de este libro y,
claro, ¿quién soy yo para decirle que no?. A pesar de sus 450 páginas, nos
encontramos con un libro muy ligero en el que lo que importa es contar lo qué
pasa y no de qué color era el cielo y los árboles ese día. Destacable también
cómo el autor, al final de la novela, nos ofrece algunos datos curiosos sobre
referencias literarias, personales etc. que podemos encontrar en su historia. ¿El mejor libro de asesinato del mundo?hombre, no, tampoco nos pasemos, pero el Señor Castillo no lo hace mal.
3- Antonia- Nieves Concostrina (2014)
*Resumen, por favor
El día de Reyes de 1930 nació Antonia en la castiza calle
del Águila de Madrid. La Juana tenía casi cuarenta años cuando trajo al mundo a
su primera y única hija, una criatura tan rolliza como las coliflores que
despachaba en el mercado de Santa Isabel. Así llegó al mundo la protagonista de
esta novela, la primera que ha escrito Nieves Concostrina y en la que con su habitual humor y su ingenio para recrear situaciones reales
que en la mayoría de los casos superan cualquier ficción
hace un justo homenaje a la generación que
sobrevivió a la guerra y la posguerra entre la picaresca, la miseria y los
trapicheos. Antonia es una más de los cientos de miles de españoles que no
conocieron el bienestar hasta los años sesenta; héroes y heroínas anónimos que
se dejaron la piel para que sus hijos no sufrieran su misma historia. Esta es
la vida de una mujer que pasó de tener la calle como única escuela a jugar en
Bolsa a los setenta años.
*¿Y qué tal?
Libro que tenía guardado en mi carpeta mental “tengo que
leerlo” desde hace un tiempo y que en un abrir y cerrar de ojos ha pasado a la
carpeta de “pues ya está leído”. Lectura muy rápida que nos adentra en la vida
de Antonia desde su nacimiento, con pequeñas píldoras que nos muestra el durante
y el tras de la guerra civil. Son varios los personajes que nos presenta la
autora, pero en pocas palabras nos permite ubicarlos e identificarlos
perfectamente. Recomendable como lectura de verano.