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jueves, 15 de febrero de 2018

VIAJE A ROMA: Urbi et orbi

Último día en la ciudad. Tantas cosas por ver y tan poco tiempo por delante. ¡En fin!Descartando, con pena y dolor, decenas de cosas pendientes, a primera hora y subiendo una cuesta que ni el Angliru, llegamos al mirador de Gianicolo. El día estaba totalmente despejado, permitiendo admirar las estupendas vista de Roma que hay desde el alto.Lástima de árboles sin podar, que dificultaban encontrar la foto perfecta.
Ahí hay un muro!Subámonos.
Esa zona es un gran parque boscoso bastante bonito; hay también una estatua de Garibaldi XXL (del militar, no los de la Ventanita del amor) y un montón de bustos de héroes italianos (¿os acordáis del cabezón de Art Attack? Pos eso)Desde la colina cogimos un bus que nos dejó en la Piazza de la Rovere. Un poco de callejear y ya estábamos en la Plaza de San Pedro del Vaticano  (¡Monumental!). Esquivando a guías turísticos varios y a turistas hipnotizados, nos hicimos allí una sesión de fotos que ni la Vogue.
Como las 4 habíamos estado de viaje de estudios en Roma, ya en un momento muy inicial de la planificación, descartamos la visita a los Museos Vaticanos (donde se incluye la Capilla Sixtina). El plan en principio era visitar solo la Basílica de San Pedro, que es gratis. ¡Hasta teníamos audioguía!Pero...¡¡menuda cola amigo!!. Antes me cruzo la plaza de rodillas que esperar esa infinita fila. 
Paseamos por el Vaticano, que no olvidemos que es otro país y acabamos desayunando en un McDonals de la Ciudad Santa (parece una blasfemia, pero no)

Holi desde el Vaticani
Algunas compras en tiendas santas (¿cuántos tipos de rosarios puede haber en el mundo?) y de cabeza al Castel Sant'Angelo. Lugar impresionante, sobre todo en conjunto con el puente de acceso.
Modo Ángeles y Demonios

Siguiente parada: colina del Aventino. Destino: Il buco de la serratura, también llamado el "secreto de Roma". Una puerta donde, si miras por el ojo de la cerradura, ves unas vistas impresionantes de San Pedro. Mmmmmm...¿cómo decirlo?....¡nop!. No sé si es temporal o no, pero nosotras veíamos una cosa negra que no dejaba ver bien la cúpula. De corazón digo, que no merece mucho la pena subir ahí. Lo único que un poco más abajo, hay un jardín de naranjos muy mono y tranquilo, desde donde también se puede apreciar la mar de bien la Ciudad Eterna.
La serratura propiamente dicha

Haciendo el panoli
Tocaba comer. Como somos así de especialitas, nos fuimos hasta la Piazza Navona. Por fin pudimos ver la zona sin los parapetos del rodaje. Hoy sí era la verdadera Navona. Comimos uno paninis (bocatas de toda la life) en Il tagliatere (vía Agonale 12). Embutidos de muy buena calidad y paninis de buen tamaño, que compensaron el miedo a "clavada" que pasamos.
A las 15:30 comenzábamos el último free tour del viaje. Partíamos de Piazza Venezia, justo debajo del balcón de Mussolini (el "buen" señor daba aquí sus discursos al populacho). Por delante fueron 3 horas de dedicación absoluta por parte de la guía turística (Iratxe). Pasamos por el Teatro de Marcelo, la Puerta de Octavia, el barrio judío, el Campo di fiori, la Piazza Farnese y el Trastévere. Todo con múltiples paradas, contando Historia e historias. Una gozada de visita donde aprendes un poquito más de esta mágica ciudad.
Antes de hacer parada técnica para tomar algo, nos adentramos en Santa María del Trastévere (recomendación de nuestra guía); una bonita iglesia medieval con unos preciosos mosaicos bizantinos.
Agotadas, pero contentas, volvimos al bar San Calisto a tomarnos unos spritz (bebida muy popular en Roma donde mezclan vino espumoso con Aperol o Campari. 3€)
Como unas romanas más. hicimos la compra en un supermercado cercano y paramos en casa a "descargar".
¿Qué cenar?¿qué cenar?¿pizza?¿pasta?¿pizza?¿pasta?...Venga, ¡pasta!. Repetimos en el Pasta e Vino (faen buen camino.jajajajajaja, No lo pude evitar); eso sí, variando los platos, que hay que probar de todo. Como en la ocasión anterior, nos encantó todo.
Con pesar, nos dimos nuestro último paseo por el barrio y nos fuimos a casa a hacer las maletas (o ¡a intentarlo!)

Para cerrar las entradas dedicadas a este viaje, he tenido muchos dudas de la película a elegir. Horas de intensa concentración y estudio me han llevado a escoger las dos que tenía en mente. ¡Soy incapaz de quedarme solo con una!. Sin ningún orden en especial, aquí os las dejo:

1ª.- La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013). Ya la he mencionado en una entrada anterior hablando del Bar San Calisto, pero es que...nunca verás tan bonita la ciudad como en este film. Geb Gambardella es un escritor y periodista, que ve la vida pasar rodeando de la alta sociedad romana, tanto económica como cultural. Entre la indolencia y el hastío pasa un verano, analizando el propio vacío de su vida. Espesa...donde las haya; preciosa...es poco decir.

2ª.- Ángeles y demonios (Ron Howard, 2009) Para paladares menos exquisitos aquí llega una peli palomitera de las de toda la vida. Tom Hanks recupera su papel de Robert Langdon; en esta ocasión seguirá pistas por toda Roma para resolver una serie de asesinatos relacionados con Los Iluminati. Entretenida e ideal para un domingo resacoso. Como extra sale mi siempre amado Ewan Mcgregor.

Y aquí pongo fin a un maravilloso viaje. ¡Hasta la próxima!


Sigue las pistas 


sábado, 3 de febrero de 2018

VIAJE A ROMA: Ver Nápoles y luego morir

Día para descansar de Roma. Decididas a realizar una excursión exprés, ya en España reservamos un billete en el AVE italiano (Italotreno) para Nápoles. Sorprendentemente, encontramos una ofertaza de Halloween con el 60% de descuento (¡Búpili!). Así que por unos 35€ y en una hora de viaje, nos plantamos en Nápoles a las 11:40.
En la estación central (Plaza Garibaldi), hay una oficina de turismo, donde nos dieron un mapa más bien cutre, pero útil. La primera impresión de la ciudad fue horrorosa. Los alrededores de la estación dan pánico al miedo, o por lo menos por las calles por donde nos metimos nosotras. Nos encontramos en medio de un mercadillo chungo, donde no dejaban de atacarnos coches y motillos, daba igual por donde nos pusiéramos. No dejaban de sonar sirenas de ambulancia y policía; los edificios parecía que se iban a caer en el momento menos pensado. Vamos, ¡un cuadro!. Echándole valor, seguimos avanti y conseguimos llegar a una zona "segura". Las motos seguían atacando a los transeúntes, pero el ambiente era algo más relajao. El centro histórico también está para unas 10 capas de escayola y pintura, pero según iba pasando el tiempo, le empezábamos a  encontrar un encanto especial que nos acabó enamorando.
Nuestra primera parada fue la Catedral de San Genaro (más que un santo para los napolitanos. ¡Lo adoran!). Entrada gratuita como en casi todas las iglesias italianas. Entramos en la cripta donde están a buen recaudo las reliquias del buen señor. Por cierto, la figura del santo que se encuentra en el altar es de plata bien bruñida. Brilla como una bola de discoteca.
Que me quitan los belenes de las manos!!!!!!!
Callejeando por la ciudad, que está llena de vida y de cosas flipantes (esqueletas XXL, altares en las fachadas, vendedores callejeros vociferando...), llegamos a la calle de los belenes (San Gregorio Armeno). Una empinada cuesta donde se amontonan las tiendas de artesanía de belenes.
Enamoradas quedamos de todas las piezas, desde las más pequeñas hasta las más gigantescas.
Retrocedimos un poco para parar a comer en una pizzería llamada Di Matteo. Archiconocida y abarrotada, con una horda de gente esperando a la puerta que nos transportó a un capítulo de Walking Dead. No asustarse!!La mayoría de gente está pidiendo comida para llevar, y un "amable" napolitano te apunta en una lista de espera y te dice que esperes 20 minutos. Independientemente de la gente que esté haciendo cola, él siempre te dirá '20 minuti!!!'; aunque en su defensa, he de decir que lo tiene todo muy controlao.

La publicidad gratis siempre vende
Aprendiendo a preparalos en 3...2...1

Sentaditas y hambrientas nos pedimos una pizza por barba (no olvidemos que estamos en la cuna de este manjar) y un arancino (arancini en plural) por cabeza (bolas de arroz rellenas de carne y queso, rebozadas y fritas). ¡Madre mía, que ricos!. Encima, superbarato todo. ¿Para que pedir más? Todo un acierto la comida.
Para bajar el banquete, nos dimos un paseo por la zona y avanzamos hasta el Convento de Sta. Chiara (6€ la entrada...va a ser que nop) y la Piazza del Gesú (pa muchos chiste dio este nombre). Cabe señalar que en todo el recorrido no dejas de ver palazzos e iglesias (todo muy venido a menos, pero no por ello menos impresionante). Situadas en la Vía Toledo (principal eje comercial), caminamos admirando las coloridas callejuelas que conforman el Barrio Español.
Paramos en la Galleria Umberto I. Fue una lástima que la estuvieran adecentando; la mayoría estaba cubierto por andamios (nuestros archienemigos en los viajes).
 Avanti!!llegamos a la Piazza del Plebiscito (¡enorme!). Allí se puede admirar el Palacio Real (¡cuando Nápoles era nuestro! De la que se libraron los probes) y la Basílica de San Francisco de Paula. Llamadas por el olor a mar, llegamos al paseo marítimo donde te recibe de pleno el Vesubio.
Todo tranquilo en el Vesubio, por el momento
Caminamos tranquilamente siguiendo el mar; aquí el ambiente es mucho más tranquilo y clásico, teníamos la sensación de haber cambiado de ciudad. Llegamos al Castel dell'ovo, desde donde hay unas maravillosas vistas del puerto y la bahía. Estaba anocheciendo y decidimos sentarnos en una de las terrazas que tienen dos chiringuitos cutres que hay en medio del paseo.¡¡La mejor decisión ever!! Vimos el atardecer mientras tomábamos un algo (todo a 2 y a 2,50€. ¡Sin medias tintas!) y contemplando al famoso volcán. ¡Reinas del extrarradio nos llaman!
Sacando fuerzas, caminamos hasta el Metro más cercano (Municipio. Billete sencillo a 1,10€) y después de dos paradas ya estábamos en la Estación Central. De vuelta a Roma, pero ya sabeis...Vedi Napoli et poi mori.

Para variar, hoy voy a recomendar una serie en vez de una película. Basada en el libro de Roberto Saviano: Gomorra.
Serie oscura y violenta, donde se sigue los pasos de la camorra, a través de la familia Savastano y de la mano derecha del jefe del clan, Ciro. Una Nápoles controlada por la droga, la mafia y la violencia. La serie es de las de cocer a fuego lento, pero una vez te pones...no puedes apartar los ojos. Totalmente recomendable; hoy en día se está emitiendo ya la tercera temporada.

Aclaro que también hay una película basada en el libro de Saviano, la tengo en "pendientes"




domingo, 3 de diciembre de 2017

VIAJE A ROMA: VINI, VIDI, VICI

A primerísima hora de la mañana cogimos un bus para ir directas al Coliseo. Todo bien, si no fuera porque el conductor se saltó la parada y se montó un pollo italiano de película con un señor romano ofendido hasta la médula. (NOTA1: el insulto "¡deficiente!" suena igual en italiano que en español)
¡Bien! empezamos el día caminando un Km. de más por culpa del sistema de transportes. Una vez llegamos al Coliseo (cabreadas), ya todo fue mucho más fácil. Habíamos hecho la reserva por internet para Foro-Palatino-Coliseo, por lo que la cola para entrar fue superbreve; hay una cola especial para la gente que va con reserva. Si por un casual vas sin entrada ni nada por el estilo, me consta que es mejor sacar la entrada en el Foro (hay menos cola normalmente). Los precios son: 14€ la entrada normal (12 + 2€ por reservar on-line) y 9,50€ (7,50 + 2) la reducida (hasta los 25 años). El no esperar largas colas tiene su precio.
Pasen a ver el circo!
Comenzamos con la visita citando a Máximo Décimo Meridio en Gladiator (O BLI GA TO RIO)


Nosotras, que somo muy listucas, llevamos una audioguía "pirata" descargada en los móviles. El precio de la oficial es de 5€. Sea de una manera u otra, es imprescindible llevar algo que te guíe y te explique (cobre todo para el Foro). 
Recorrido el famoso circo, visita a la tienda de regalos incluida; salimos a admirar el Arco de Constantino y nos dirigimos a la entrada del Foro. Allí...infinitas cosas : Basílica de Majencio (¡monumental!), Casa de las Vestales (mágica), Templo de Saturno, Columna de Focas...y sigue y sigue y sigue. 
Vestales
Una maravilla de viaje en el tiempo; si te logras abstraer, te ves transportada a la Roma Antigua.

(NOTA2: !No olvidarse de llevar agua¡ y si tenéis sitio en el bolso, unas gominolas o algo para picar; el recorrido es largo y no hay sombras ni nada de na.

Cuando acabamos con el Foro, ya teníamos unas ganas tremendas de café,pero...¡nada chico!Que los antiguos romanos no lo conocían. Así que, pasito a pasito, acabamos en la colina del Palatino; casas de Augusto y Livia, Criptopórtico de Nerón (que suena a la leche, pero ye un túnel), jardines farnesianos y un largo etc.
Llevábamos toda (y cuando digo toda ¡es toda!) la mañana de ruta. La máquina de café que había en el Palatino no nos había llamado mucho y ya no podíamos más. Eso sí, al salir del complejo, todavía nos liamos un poco la manta a la cabeza para buscar un sitio para comer. Nos regalamos a nosotras mismas otro kilómetro extra de caminata (somos así de detallistas). Durante la comida (en un burguer, no penséis), nos dimos cuenta que nuestro plan para la tarde no era compatible con los horarios de apertura de los monumentos; en serio, ¿qué clase de lugares cierran a las 17:00? Cundió el pánico durante unos minutos, pero al fin, conseguimos cuadrar el círculo. Desde la Plaza Venecia, cogimos el autobús 118 que nos dejó justo en la entrada de las Catacumbas de San Calixto (unas de las más grandes y antiguas de Roma). La entrada son 8€ e incluyen la visita guiada. El lugar pertenece a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, así que los trabajadores son curas. Nuestro guía, al menos lo era. Aunque... si me lo pongo a pensar...no nos lo dijo en ningún momento.
Las catabumbas son impresionantes y eso que solo te dejan ver una pequeña parte. Se hubiera agradecido un guía menos..¿cura?¿clásico?¿serio?...no sé como explicarlo. Eso sí, nos quedó claro que Dios es uno y trino (no paraba de repetirlo el señor)
Al salir, debimos estar esperando al "santo" bus más de media hora (muerte y destrucción).
Comenzaba a atardecer y tuvimos que descartar la visita a Il buco della serratura (solo tiene sentido de día. Ya lo explicaré más adelante) Como plan B, fuimos directas a la Bocca della Verità (turistada donde las halla, pero...¡hay que ir!)




Ay mamina!!




Mientras esperábamos la cola (que avanza rápido), disfrutamos de las vistas del Foro Boario y leímos los capítulos correspondientes en nuestra Lonely Planet (nunca el tiempo es perdido). Una fotina rápida en la Bocca y visita exprés a Santa María in Cosmedín (solo se puede salir por ahí, así que...)
Noche ya cerrada, caminamos y admiramos los monumentos con iluminación nocturna; en Roma son un poco parcos con la luz, la verdad. Paramos a tomar un café (literalmente no podíamos con la vida ya) y nos dirigimos de nuevo a la Fontana de Trevi y a la Piazza Navona (seguían rodando el p--- anuncio navideño.¡Caca!)
Llegado este punto...¿qué hacer?Pues...caminar más (¡claro que sí guapi!) y volver al Trastévere. Paramos otra vez en la Fraschetta para toma una Peroni bien fresquita (¡Gloria!) y elegimos para cenar un pequeño restaurante llamado Pasta e vino come 'na vorta (así, sencillito). Servicio rápido, donde te sirven unos deliciosos platos de pasta por 7,90€ aprox. Todo el menaje de plástico (parece que proliferan este tipo de lugares); quedamos encantadas; estaba todo muy rico (ahora me están apeteciendo unos macarrones. Cachis!)
Ya no podíamos más, así que nos retiramos a descansar, pero...VENI, VIDI, VICI!!

Y...como no podía ser de otra manera, la película para ilustrar el día de hoy es...Gladiator (Ridley Scott, 2000)
¿Hay algo que explicar? Russell Crowe en modo general de tropas romanas vengativo que alcanzará su venganza en esta vida o en la otra, Joaquin Phoenix de heredero falso del Imperio malo malísimo que hará lo que sea necesario para ser César y...150 minutos para disfrutar.





ANEXO (21-octubre-2018): Curiosamente y no sé de qué manera, navegando por Youtube he dado con el santo anuncio que estaban rodando en la Piazza Navona durante nuestro viaje. Que pa lo que es...se lo podían haber ahorrao. Aquí os dejo semejante maravilla:



lunes, 27 de noviembre de 2017

VIAJE A ROMA: de Barberini a San Calisto

Amanece nuestro primer día completo en Roma y a primerísima hora salimos del apartamento para coger el bus que nos llevaría a la Piazza Barberini, desde donde se iniciaba uno de free tours que habíamos reservado. Nuestra intención era pillar el bus nº63, pero con lo caótico que es servicio de transporte público de la ciudad, no lo conseguimos; así que fiándonos de nuestro gran amigo Google Maps, cogimos al final el 62 (así, ¡a lo loco!!). A partir de aquí, no voy a mencionar los transportes que fuimos usando en Roma, porque hay mil combinaciones y lo mejor es ir mirando por el móvil cual es la que más nos conviene.
Es importante comentar que en la capital italiana no existen los Tour de Sandemans; nosotras reservamos en https://www.freetourrome.com/es/ Aunque supuestamente son gratis y solo pagas la voluntad, al reservar tienes que pagar 2,50€ por persona. Si no has hecho la reserva, tienes que hacerlo in situ desde el móvil (son bastante quisquillosos con el asunto)
San Ignacio de Loyola
¡Bien!¡Comencemos! La visita guiada comienza en la ya mencionada Piazza Barberini, donde ya empiezas a ubicarte con las grandes famiglias romanas, los Papas, Bernini, Borromini y su madre querida. Pasamos por la Fontana de Trevi, la columna de Marco Aurelio (el Emperador que muere al principio de Gradiator. Dato superimportante.jajajajaj), el templo de Adriano, la Iglesia de San Ignacio de Loyola (que nos encantó, todo sea dicho.Un ejemplo perfecto de postureo low-cost. ¡Y venga trampantojos y efectos 3D!) y el Templo de Agripa (¿qué decir?IMPRESIONANTE!. ¿Se nota que estoy enamorada de este sitio?)
Foto estratégicamente sacada para que no se vea que estaban en obras.













Acabamos en la Piazza Navona, donde (¡maldita sea nuestra suerte!) estaban rodando un anuncio navideño, por lo que estaba casi toda cerrada y semicubierta de algo que imitaba a la nieve (Duda: ¿nieva en Roma?).
Al terminar necesitábamos un café desesperadamente, así que nos fuimos al Sant'Eustachio il caffè (Piazza di San Eustachio,82). Lugar superconocido y reconocido donde los capuccinos y el latte macchiato  están a 1,80€ (¡Ojo!¡En barra!. Que si los tomas en la terraza, te calcan un suplemento de 2,50 por consumición.¡Ole, ole y ole!). A parte de esta política de precios, también nos sorprendió que los cafés ya vinieran con el azúcar incorporado y con una densa capa de espuma. Si morres de la fame, tienen también bollería casera muy rica (damos fé)
Oliñas veñen
Ya recompuestas, volvimos a la Fontana di Trevi a echar nuestra moneda . Intentamos emular a Anita Eckberg en la Dolce Vita, pero con tanto turista...va a ser que no (¡¡Marcello!!¡¡Come here!!)
Paseando cual chifladas, llegamos al Monumento a Vittorio Emanuele II (!peaso de cacho edificio¡)
Que si sacamos una fotos, que si hacemos un boomerang, que si hay que subir todas esas escaleras....echamos un buen rato. Ya iba tocando ir a comer, así que nos dirigimos a tiro fijo a un restaurante con muy buena fama, La Montecarlo (Vicolo Savelli, 13); eso sí, de camino pasamos por el Area Sacra (Largo di Torre Argentina), ruinas romanas del tiempo de la República a las que no se tiene acceso, pero que se pueden admirar desde el exterior (la zona está repleta que gatos, que viven plácidamente entre las ancianas piedras).
Cuatri platis di pasti
Aterrizadas en el restaurante, no encontramos sitio en la terraza, pero en un periquete nos encontraron acomodo en el interior. Nada más sentarnos, nos dimos cuenta que se respiraba caos italiano por todas partes: camareros atareados llevando bandejas repletas de platos de pasta, mesas tan juntas que puedes compartir conversación con los vecinos, gente sentada, de pie, buscando sitio, levantándose para irse...todo esto aderezado de una buena dosis de expresiones italianas.La Montecarlo es muy conocida por sus fritos, pero como no nos apetecía mucho, nos tiramos a la pasta. Raciones muy abundantes y ricas que se mueven entre 8 y 10€. La botella de agua de 1.5l. a 2.50€ y los postres a 4€, aunque a nosotras nos lo dejaron en 3 para redondear la cuenta (!muy majos!). Por cierto, en vez de ticket, los camareros escriben los precios en el mantel! (!quedamos muy locas¡)
Recargadas  las pilas, nos fuimos a la Piazza del Popolo (antigua entrada de Roma). Subiendo cual cabras por el monte, llegamos a los jardines de Pincio donde hay unas grandes vistas de la plaza y de la ciudad. La luz a esa hora era preciosa y disfrutamos mucho de ese ratín.
Párate un rato y respira

Bajamos andando por el viale de Trinità dei Monti y arrivamos a las escaleras de la Piazza Spagna. Gente y más gente con el culo plantao en sus centenarios escalones. Nos intentamos hacer una foto homenaje a Gregory Peck y a Audrey Hepburn que quedó bastante resultona (no parece que tuviéramos a miles de personas alrededor). Vista la Barcaccia (fuente escultórica de Bernini a los pies de las escaleras), se nos planteó una duda existencial (ya íbamos cansadas): ir a la Cripta de los Capuchinos o volver a la Piazza de Barberini para ver la zona gratuita del Palacio con el mismo nombre. Como de la cripta teníamos opiniones encontradas y teníamos que caminar más, ganó la segunda opción. ¡ERROR!Por una extraña razón nos costó un triunfo encontrar la entrada (dato para navegantes: no está en la plaza) y al encontrarla...¡bah!los jardines son más bien feúcos y del edificio no se atisba mucho.Teníamos que haber ido a los capuchinos. Para la gente culta, he de decir que aquí está una de las ubicaciones de la Gallerie Nazionali d'Arte Antica.
Ya no podíamos más, después de media hora esperando el p--- bus, por fin conseguimos subirnos a uno y retornar al Trastévere (es lo único malo del barrio, que queda un pelín a desmano). A pesar del agotamiento, todavía juntamos fuerzas para entrar en una librería a golismar y a comprar algo (lo nuestro con la librerías ya se está convirtiendo en un problema). Al llegar al apartamento, nos lanzamos directas a los sofás a poner los pies en alto (¡que dura es la vida del turista!).
Descansadas, duchadas y reestablecidas, salimos de nuevo (si es que...); tocaba ya tomar algo en "nuestro" barrio. Con la ventaja de ir con recomendaciones de gente que conoce muy bien la ciudad (¡Gracias Yas!), nos fuimos directas al Bar San Calisto, en la plaza con el mismo nombre.Gran ambiente y Peroni de 33cc a 1.50€; eso sí, lucha de gladiadores para pillar mesa en terraza. Pero...¿¿qué somos??¡¡Asturianas!!. Con una mesina muy amazing y con un grupo de música en directo en la plaza, tomamos ahí unos algos que supieron a gloria. (Nota: este bar sale en una preciosa escena de la película La gran belleza)





Súbete la bragueta (lo siento)
Para cenar, y también por recomendación, elegimos la pizzería Dar Poeta (Vicolo de Bologna, 45). Pizzas muy baratinas (entre 8 y 9.50€) y caseras al estilo romano (masa fina). ¡Muy ricas!. No confundir con un pequeño local con el mismo nombre donde te venden pizza al taglio (en porciones).
 Poco más me queda por decir de este gran día. Como pudimos regresamos al apartamento para descansar y hacer la digestión. Ave, Caesar, morituri te salutant.

¿Y con qué película ilustro el día de hoy? Pues...como no puede ser de otra manera... La Dolce Vita (Federico Fellini, 1960). Marcello Rubini (Marcello Mastroiani), es un periodista de la prensa rosa, que se dedica a compartir tiempo y espacio con la alta sociedad romana. Desencantado y hastiado, se va encontrando con todo tipo de personajes de esta élite social.
Inolvidable la escena (ya mencionada) de Anita Eckberg dándose en baño en la Fontana de Trevi.

Película para tomársela con calma y sosiego. Una de esas imprescindibles de la Historia del cine.


Como anécdota, menciono que la palabra paparazzi, proviene de esta película. Ya que un fotógrafo amigo del protagonista se llama Paparazzo.Como siempre, entretengo a la vez que educo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

VIAJE A ROMA: Lost in Trastévere

¡¡Otro año y otro viaje!!!Maravilla la llegada de Octubre siempre.¡¡¡¡Nos vamos a ROMAAAAAA!!!! Como casi todas nuestras aventuras, esta comienza en un coche de camino a Santander. Podría parecer que ya me tengo que saber el camino de memoria, pero...¡nop!Por decimoctava vez me perdí de camino. ¡A Dios pongo por testigo que algún día llegaré a la primera! Dejamos el coche en http://parkingparayas.es/  (fieles hasta el fin).
Antes de pasar los controles del aeropuerto, hay un stand con una "amable" chica, donde te ofrecen transporte del aeropuerto de Ciampino a la ciudad (Estación de Termini) y viceversa por unos 8,90€; más o menos te ahorras algo más de un euro respecto a comprarlo en Italia. Como dato, aporto que el precio de un taxi del aeropuerto a Termini no debería de pasar de 30€; por si alguien prefiere la comodidad al ahorro.
Una vez llegamos a Ciampino, vemos que la oficina de Terravision (la empresa a la que contratamos el transporte) está cerrada. ¡¡No problem!!¡¡Que no cunda el pánico!!. Al salir ya se visualiza la parada de los autobuses y allí, ya te cambian el recibo que te dan en Santander por tickets reales.
El trayecto hasta Roma dura unos 45 minutos; si os coincide hacerlo de día ya podréis apreciar ruinas a lo largo de todo el viaje.
Trastévere de mi corazón
Una vez en Termini hay varias opciones para desplazarse hasta el Trastévere (precioso barrio donde habíamos encontrado alojamiento). Se puede ir caminando hasta el Coliseo y allí coger un tranvía (creo que el nº8), se puede contratar un taxi o se puede pillar un bus. Por consenso absoluto, escogimos la caja nº3. El bus H te lleva directamente a la entrada del Trastévere y las paradas están justo al lado de la estación ordenadas por un correcto orden alfabético. Lo de la compra de tickets para el bus...bueno, ya trataremos ese tema más adelante, pero si se quiere ser legal ante todo, hay kioskos y estancos donde los venden. Después de 6 paradas y de descubrir que el tráfico de Roma da terror al pánico, llegamos a la parada de Cossini.
Como no enamorarse


Diez minutos carruchando las maletas por un empedrado imposible y esquivando turistas y...habíamos llegado a casa!!Por un momento  no teníamos claro si estábamos participando en Pekín Express. (¡¡¡¡¡¡La bolsa estanca!!!!!!!)
Como en viajes anteriores, habíamos alquilado el apartamento por la tan odiada últimamente Airbnb ( https://www.airbnb.es/ ). El apartamento se encontraba situado en una calle tranquila dentro del bullicioso barrio y nos pareció tan bonito y cómodo que casi se nos saltaron las lágrimas (llevábamos demasiado tiempo viajando).
Duérmete niña...duérmete ya....

Pon un Smeg en tu vida

Detallinos de nuestra anfitriona (maja ella)

 Vale, ¡realmente estábamos en Roma!¡¡Que emoción!!* Pero antes de nada, teníamos que ponernos mundanas e ir a la compra; aunque nos habían dejado en el apartamento una minidespensa de lo más amazing. Como ya rondaban las ocho de la tarde, muchos supermercados estaban ya cerrados (esto en España no pasa), así que guiadas por el GoogleMaps llegamos a un Carrefour Express (vía Carlo Tavolaci). ¡¡Bueno!!!Caro NO, ¡lo siguiente!¡Oyoyoyoyoyoyoy! Flipamos en colores con esos precios ( ¿el Carreflú no suele ser barato?) ¡¡Porca miseria!! (totalmente metidas en el papel). Después del shock y de dejar la compra en casa, salimos a disfrutar del ambiente trasteverino. Amor a primera vista.
Acabamos cenando en un pequeño bar/restaurante llamado Fraschetta Caroamico (Vicolo de'Cinque 44/55). La cerveza Peroni de 33ml a 1.50€ (precio impensable en la mayoría de los bares romanos) y las pizzas caseras a 8€. Nosotras probamos la vegetal (con berenjena y calabacín) y la de tomate y bacon. ¡¡Buenísimas!!. Gran ambiente, música muy chula y servicio atento ¿pa qué quieres más? Ah!, no cobran ni por cubierto ni por servicio (práctica muy extendida en Italia); también puede ser porque el menaje casi al completo es de plástico. Más adelante descubrimos que este modus operandi es habitual en el mundo del turismo italiano.
Rico, rico y con fundamento
Al salir del restaurante contentas y llenas, cuadramos el círculo y nos lanzamos a un gelatería que estaba justo enfrente (Cremi gelateria artigianale).Helados artesanos con un sabor a fruta que te dejaba toa loca.
Con vistas al día de mañana, nos fuimos rodando a casa, eso sí, dando un pequeño rodeo para disfrutar del ambiente.

Para ilustrar el día a día de nuestro tour, iré poniendo tráilers/escenas de grandes películas ambientadas en la Ciudad Eterna y ¿cómo no? La primera primerísima tenía que ser Vacaciones en Roma (William Wyler,1953). Una princesa de visita oficial en Roma (Audrey Hepburn), se escapa de todo el boato y se encuentra con un periodista norteamericano (Gregory Peck), con el que recorrerá la ciudad en unos días inolvidables. ¿En serio?¿No la habéis visto?¿A qué esperáis?




*NOTA intrascendente:  La emoción era real, a pesar de que las 4 ya habíamos estado antes en Roma en sendos viajes de estudios. Lo que uno aprecia con 17 años, no tiene nada que ver con lo que aprecia más adelante.