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sábado, 8 de febrero de 2014

Viaje a Lisboa: A Belem pastores.

Creíamos que en nuestro último día íbamos a librarnos del agua.Ilusas....muahahahahahaha (risa diabólica). Día gris plomizo donde los haya.
Bueno, salimos directamente a la Plaza de Figueiras para coger el Tranvía nº15 e ir al barrio de Belem (bastante a las afueras de Lisboa). Después de estar esperando al p--- tranvía unos 45 minutos bajo la mayor tormenta que se recuerda y rodeadas de una marabunta de gente ansiosa de ser la primera en entrar(sí, soy una exagerada), decidimos buscar transporte alternativo y gracias a la amabilidad de un oriundo, en un periquete cogimos el bus 714 (la parada está el la misma plaza!!).
Unos 30 minutos después (fue como una excursión del cole), llegamos al Monasterio de los Jerónimos.

Nota para novatos: No bajarse en la primera parada que ponga Belem!!!Mucha gente picó,y tuvieron que pegarse caminata.

Continúo: como llovía a cántaros, directamente nos metimos en la Antiga Confeitaría de Belem (Rua de Belem 84). Es la fábrica original y oficial de los pasteis de Belem, cuya receta sigue siendo hoy en día un secreto. Riquísimos pasteles de nata a los que se le puede añadir azúcar o canela. Personalmente, sin nada están buenísimos!
El local es enorme, con múltiples salas todas azulejadas al estilo postugués.
El precio es "supercompetente", no parece que uno esté es uno de los sitios más turísticos de Lisboa (ésto ya lo dije de A Brasileira???) Nosotras por 4 cafés con leche y 4 pasteles pagamos 9 euros.

Restablecidas, dirigimos nuestros pasos al Monasterio de los Jerónimos. Normalmente la gente va antes a la Torre de Belem y allí compran una entrada combinada para los 2 monumentos (10 euros); pero adaptándonos a la metereología tuvimos claro desde un principio que no merecía la pena pagar para entrar en la torre (lo de Sintra nos dejó mu tocadas). Centrándome, la entrada única para los Jerónimos son 7 euros. 

El claustro es impresionante y merece muy mucho la pena. Bueno, todo el monasterio es impresionante. 
La entrada a la iglesia es gratuíta y en ella está la tumba de Vasco de Gama y de Luis Camoes (escritor y poeta portugués).

Acabada la visita y viendo que empezaba a llover otra vez (lo sé, vaya cansina con el tiempo!), fuimos al Museo Coleçao Berardo (está al laíto de los Jerónimos). Grandes obras de arte moderno y contemporáneo que se pueden ver de manera totalmente gratuíta gracias a la filantropía de un billonario portugués. Obras de Dalí, Miró, Picasso, Magritte, Klein, Warhol y un largo etc de artista mundialmente reconocidos. No entendimos prácticamente nada, pero nos lo pasamos pipa intentando encontrarle sentido a alguna de las obras.














Una comida rápida y visita relámpago a la Torre de Belem, pegaba una torba....
Ya estaba avanzando la tarde, así que nos subimos al tranvía 15 hasta la Estación de Cais do Sodré; remodelada y ampliada hace unos años, tiene el Conejo de Alicia en el País de las Maravillas pintado por todas partes. Que mejor sitio para pensar: "llego tarde!, no voy a llegar!" que una estación de metro y tren?



Desde Cais do Sodré cogimos un metro que nos llevó hasta la parada de Colegio Militar/Luz, donde se encuentra un megacentro comercial llamado Colombo (ríete tú de las grandes construcciones de la Discovery Max!). Así que el resto de la tarde la dedicamos a nosotras y nuestras compras (kilos de café vinieron pa España).

Como punto final, he de decir, que justo después de volver al apartamento (2 de nosotras), cayó una tromba de agua que colapsó Lisboa. Las dos componentes valientes del grupo, que habían querido ver el Elevador de Santa Justa de noche, volvieron hora y media después como si se hubieran zambullido en una piscina. Sé que éste último párrafo no aporta nada, pero como fui de las que se quedó calentina en el apartamento, lo cuento!jajajajajajajaja.


Nota2.- Al ir a comprar las entradas para visitar el Monasterio de los Jerónimos, nosotras no tuvimos problemas, por el tiempo de mier... anteriormente mencionado. Pero nos consta que se forman colas interminables en temporada alta, por eso la gente compra la entrada doble en la Torre de Belem (se ahorran horas de cola). De nada majetes!!


Una nunca se cansa de Lisboa y de los fados. Hasta la próxima.

miércoles, 29 de enero de 2014

Viaje a Lisboa : e si chove, que chova!

Retomo el relato de nuestro periplo por tierras lusas (desde noviembre que hice la última entrada...ya está bien!!
Nuestro 4º día en Lisboa fue duro, alguna vez nos tenía que pasar. Llevábamos días con la amenaza del lluvia en el cogote y "por fin" se nos cayó el cielo sobre nuestras cabezas.
Alrededor de las 10 de la mañana, fuimos a la Estación de Rossio para coger un tren a Sintra. Salen cada 15 minutos; el precio ida y vuelta son unos 4.60 euros aprox. (siempre tener en cuenta que nosotras ya teníamos la tarjeta 7 colinas o símiles). Más o menos son 30-40 minutos de viaje. Al llegar a la Estación de Sintra y salir de ésta, a la derecha está la parada de los buses. El que todos los turistas cogen es el 434; es un bus circular, y por 5 euros te hace el recorrido por el centro histórico de Sintra (Palacio Nacional, Castillos dos Mouros, Palacio da pena...).Puedes bajarte donde quieras y volver a coger el siguiente bus. Lo normal es comenzar el recorrido por el Palacio Nacional (1ª parada), pero nosotras, viendo que el tiempo era infame y pintaba ponerse peor, decidimos empezar por los palacios/castillos de la sierra. Nos bajamos en primer lugar en el Castillo dos Mouros (2ª parada creo recordar). Recorrimos dando un pequeño paseo el segundo amurallamiento (desde donde te deja el bus hasta la puerta del castillo); por el camino se ven túmulos, pequeñas torres...mu bonito, pero para esa hora y en ese día ya estaba bajando la niebla (los elementos se empezaban a poner en nuestra contra).

La verdad, he de decir, que el entorno con esa niebla tenía su encanto. Aunque de vez en cuando, nos venían a la cabeza imágenes de películas de terror (hicimos el paseo totalmente solas. ¿Dónde está todo el mundo?¿Por qué no hay turistas aquí?¿Eso que suena es un cuervo? ¡Esos arbustos se están moviendo!!!)
Llegamos a la entrada del Castillo y....dimos la vuelta. Lo explico, la entrada al recinto son 7 euros y en todos los foros, guías y páginas web de turismo, destacan que lo importante del lugar son las impresionantes vistas. ¿Vistas?jajajajajajajajajajaja. En ese momento teníamos la sensación de estar metidas en un mix de "Gorilas en la niebla + Crepúsculo, vamos!!que no se veía na!
Para muestra, un botón:

Volvimos a la parada de bus  y lo cogimos para seguir subiendo por la montaña hasta el Palacio da Pena. La niebla ya lo envolvía todo. De este Palacio todo el mundo dice que lo realmente importante de ver son los maravillosos jardines, pero como no nos fiábamos nada de la meteorología, decidimos sacar el ticket completo (jardines e interior). Bastante carero el asunto (13.50 euros + 3 de audioguía); aquí no colamos como estudiantes para que nos saliera la entrada más barata (11 euros a estudiantes menos de 18 años). Siguiendo nuestra larga tradición de "vírgenes del puño" no pagamos los 2 euros que vale el pequeño bus que te sube de las taquillas a la puerta; en serio, no merece la pena, se sube relativamente bien andando.
Como empezaba a gotear, decidimos visitar primero el interior del Palacio. Merece la pena pararse a observar  la fachada del palacio nuevo, donde se encuentra El pórtico de Tritón (precioso!y eso que nosotras lo vimos con nieblas y vientos en contra!)
Vale, ya arreciaba el viento y la lluvia no era broma; dejamos de admirar los exteriores del palacio y entramos para estar  a cubierto. Por dentro....bah...ni fu ni fa; les queda mucho por restaurar y la entrada es bastante cara para tenerlo todo tan...pobre. La audioguía se queda escasa en explicaciones, pero útil no obstante.

Nota tonta 1:Tengo el recuerdo de ir caminando y ver por las ventanas una peaso de tormenta que daba miedo.Sudábamos en frío.

Lo dicho, no nos convenció del todo,pero dadas las circunstancias...menos da una piedra!

Al salir, la cosa no había mejorado; no podíamos ver nada del parque (creo que ya he mencionado lo importante y fundamental que es verlo). Con un bajón considerable descartamos visitar nada más al aire libre (era imposible) y volvimos al bus para bajar a Sintra, comer y rezar para que por la tarde mejorara el tiempo. En el camino de vuelta, de repente...tromba de agua!!!(como hacía tiempo que no veíamos llover)
Famélicas y empapadas (como si fuéramos el bando perdedor de una guerra), paramos a comer en un restaurante llamado "Adega das caves"; tiene menús de todo tipo de precios; nosotras cogimos el de 8 euros (incluye café pero no bebida). Resumiendo cosinas que probamos : típica sopa de verduras portuguesa (hay muchos tipos por toda Portugal; la nuestra creo que es la denominada Caldo verde), pasteis de bacalao (una especie de delicia de pescado rebozada y frita), pollo a la Sintra (asado con especias); todo ellos acompañado de arroz blanco, patatas fritas, una especie de alubias pintas rehogadas con cebolla o arroz con tomate (en la carta venía como arroz de tomate). Estaba todo muy rico.
Como queríamos esperar a que dejara de llover, decidimos hacer una sobremesa a la española (sin prisa vamos!!) pero...que va!!Chuzos de punta caían sin parar. Teníamos muchísima ilusión por visitar la Quinta de Regaleira...imposible fue!!Aquel temporal no permitía ver nada de nada!. Desilusionadas volvimos para Lisboa.
Una tarde entera de lluvia casi constante intercalada con fuertes tormentas. Visitamos el centro comercial de Baixa -Chiado, bajo techo se estaba muy bien. Nos decidimos por tomar un cafetín  y tomarlo todo con filosofía. Bajamos andando hasta Cais do Sodré (para ver que había más que nada), zona con mucha vida, que está llena de garitos...supusimos que debía haber ambiente nocturno; antes había sido hogar de prostitutas, pero hoy en día han rehabilitado la zona, pintando los pasos de cebra, los contenedores, las farolas....de rosa! (A lo tonto, un rincón más de Lisboa visto)

Tormenta tras tormenta nos rendimos, fuimos a hacer compra y cenamos en el apartamento. Después de todo...mañana sería otro día!









miércoles, 20 de noviembre de 2013

Viaje a Lisboa : entre la Feira da Ladra y la Ginjinha sem rival

Día 3 de nuestro viaje a Lisboa. Después de una noche de grandes tormentas y un amanecer algo oscuro (la fatalidad metereológica nos andaba rondando), a primera hora cogimos el Tranvía 28 (en la Praça Martim Moniz) que nos llevó a la Feira da Ladra (parada de Voz do operário), un gran mercadillo que se monta en el Campo de Santa Clara (al lado del Panteón Nacional) y que hace honor a si nombre, parece que casi todo lo que venden es robado (de hecho, estamos seguras de que lo es). Múltiples puesto de cachivaches de todo tipo, desde muñecas infantiles sin ojos hasta montañas de cargadores de móviles, vajillas del año la tarara, todo tipo de instrumentos raros y oxidados....Vamos!!que la mayor parte es mierder, aunque también hay múltiples puestos de antigüedades, libros de segunda mano, puesto de discos de vinilo, bolsos vintage... Lo ideal para pasar una mañana la mar de entretenidas.
 













Nos tomamos un café a media mañana en una terraza en medio del mercado (As Marías com chocolate se llamaba el sitio. Cafetinos a 1 euro. De lujo!!)
Tocaba bajar callejeando por Alfama,barrio supercaracterístico de la ciudad, donde se guarda la esencia más auténtica de Lisboa; casas apiñadas, tendederos que cruzan sus calles, pequeñas cafeterías y tascas donde el fado es la nota predominante, edificios todos recubiertos de azulejos....Paseo guapo, guapo. Llegamos a la Catedral de Sé (entrada gratuíta); no se me ocurre nada especial que contar de ella la verdad (acepto aportaciones).
Se acercaba la hora de comer, y por recomendación de una amiga (gracias María Cuervo!!) fuimos a una marisquería llamada Uma (Rua dos Sapateiros 177). Un local muy pequeñín y añejo, con pinta de restaurante de toda la vida donde se paró el tiempo en los años 70. El dueño, ya no cumple los 65 años, y su simpatía brilla por su ausencia, pero...ay amigo!!todo se compensa por el impresionante arroz caldoso con marisco que dan. 
 Lo sirven directamente en la pota donde lo cocinan. Creo recordar que en 2012 trip-advisor lo votó como el mejor arroz con marisco de Lisboa.
Nos pusimos las botas. Estaba buenísimo (ya se ve en las fotos como dejamos la pota!jajajaja. Fartonas nos llaman). Encima de todo ésto, está el precio, es muy barato. Como se puede entender por esta crítica culinaria estilo Homer Simpson, en seguida nos olvidamos de las miradas asesinas del dueño.
Para hacer la digestión, tocaba pasear y visitar tiendas por la Baixa. Bueno, también hicimos una parada en el MUDE (Museo de Diseño). Como diría Isabel Pantoja "Hoy quiero confesar..." que entramos al museo porque era gratis y teníamos ganas de ir al baño (nos merecemos la horca, lo sé).¿Qué contar de este museo?Pues..que aún hoy en día seguimos ojipláticas!No sé como definir el asunto; si alguien ha visitado o va a visitar en breve dicho lugar, por favor, que se ponga en comunicación con nosotras para compartir impresiones.
Después de los tropecientos kilómetro que llevábamos en nuestras piernas tocaba recargar gasolina, y ahí entra LA TURISTADA DEL DÍA (bieeeeeennnnnn!!!); nos decidimos a probar la ginjinha o ginja (licor de guindas) en un local típico (Ginjinha sem rival; unos de los pocos locales que siguen produciendo su licor propio). Por 1 euro el chupito, nos metimos un lingotazo pal cuerpo (alcohol puro era eso!); eso sí antes de tomarlo, dejamos loco al camarero/dueño preguntándole si se tenía que beber de un golpe (estilo tequila en el Mesón Ana; los de Cangas entenderán esta referencia) o había que beberlo a traguinos (estilo fino). Si os interesa, la modalidad adecuada es la segunda.
Gran día el 3º!!Eso sí, el agotamiento se iba acumulando y los ibuprofenos del botiquín bajando.

Como regalo en esta entrada, pongo una bonita panorámica sacada por Lara en el mirador de Sao Pedro de Alcántara (ya sé que no es la entrada ni el día correspondiente, pero...el blog es nuestro!!ea!)





domingo, 17 de noviembre de 2013

VIAJE A LISBOA : Desde A Brasileira al Castillo de San Jorge, by María

Amaneció el día diluviando, mientras desayunábamos nos intentábamos convencer de que el cielo despejaría de manera mágica. Y lo hizo!!Al salir del apartamento cayeron las últimas gotas sobre Lisboa. Más relajadas y animadas nos preparamos para pegarnos una auténtica pateada por la ciudad. 
A primera hora fuimos andando por la Rua Augusta hasta la Praça do Comercio ("necesitábamos"ver el Tajo de día).


 Mientras oteábamos el horizonte y el Puente 25 de abril, un amable portugués se acercó a nosotras a ofrecernos droga; vernos las caras debía de ser un poema. Habíamos oído hablar de esta situación en diferente foros de viajes, pero nunca pensé que fuera tan exagerao! Amablemente le dijimos que no precisábamos de tal cosa, y él, sin más, cogió caminito y se fue. (Niños...decir NO a las drogas!)
En la estación de metro que se encuentra en la misma plaza, recargamos nuestras tarjetas 7 colinas para 24 horas y nos dirigimos al elevador de Santa Justa, todo un clásico de la ciudad. Hay que recordar, que al utilizar la tarjeta de transporte público para subir, no te dejan llegar hasta el mirador del elevador, para eso, hay que pagar 1.25 más. Nosotras, como siempre, a lo cutre; ni mirador ni miradora!.

Llegamos directamente al barrio Alto o Chiado, y nos topamos de frente con el Convento do Carmo, unas preciosas ruinas en medio de la ciudad que han sobrevivido a terremotos, incendios y demás penalidades. La entrada son 3.50 y creo que la visión desde el interior es totalmente alucinante. Nuestra intención era visitarlas más adelante, pero el día fue pasando y no llegamos a entrar. Lástima!
Lo que necesitábamos en ese momento era un café, y que mejor lugar en toda Lisboa que el famoso A Brasileira (Rua Garrett 120). Local inaugurado a principios del siglo XX y frecuentado por muchos literatos lisboetas, entre ellos el omnipresente Pessoa; de hecho, hay una estatua suya en la terraza. Lugar frecuentado tanto por turistas como por residentes; donde a un precio bastante moderado (alto para los estándares de Portugal, pero asumible si pensamos que es uno de los sitios más turísticos de la ciudad) te puedes tomar un delicioso cafetín con leche.
Muy cerca del Café, en la Calle Anchieta, se encuentra un tienda llamada A Vida portuguesa; precioso local atiborrado de objetos vintage  y productos típicos portugueses, todo esto acompañado por un hilo musical compuesto por fados. Un muy buen lugar para comprar souvenirs originales y guapísimos sin caer en lo kitch.



Nuestra siguiente parada era la Iglesia de San Roque, pero como no abría hasta las 14:00h, decidimos dar un paseo y acercarnos hasta el Mirador de Sao Pedro de Alcántara (vistas bonitas y como en casi cada rincón de Lisboa, con música en directo)



Ya era hora de comer (con café no nos mantenemos); bajando por la famosa Calçada do Duque (donde tienes que ir esquivando a los camareros/relaciones públicas de los restaurantes. Os odio a todos!!) llegamos a un pequeño restaurante familiar llamado "El rei d`frango"; es una especie de chigre (cutre donde los halla) donde sirven grandes raciones a pequeños precios. Muy recomendable probar un plato llamado Alheria (una especie de salchicha de pollo a la brasa acompañada de patatas fritas, arroz blanco y un huevo frito). La comida nos salió por 4 duros (unos 24 euros entre las 4)




*Dato tonto del día : Hay que señalar, que la cuenta de la comida te la entregan en un post-it. Curioso cuanto menos. 


Con el estómago lleno, volvimos a subir las escaleras de la Cç do Duque (esos glúteos!!) y llegamos a San Roque, que ya estaba abierta (extraño horario el que maneja la Iglesia portuguesa). La entrada es gratuíta y te permite admirar los maravillosos interiores de mármol y lapislázuli del templo; sin mencionar la gran colección de reliquias que se exponen a ambos lados del altar mayor.
Para descender de la colina donde se encuentra Chiado, utilizamos un método muy sencillo y muy usado por los habitantes de la ciudad; nos metimos en la Estación de metro de Baixa-Chiado (en frente de A Brasileira) y por las escaleras mecánicas, en un periquete nos plantamos en la otra salida de la estación (abajo del todo). Et voilá!!colina finiquitada.
Nuestro siguiente objetivo fue el Castillo de San Jorge; para llegar a él cogimos el tranvía nº12 en la Praça da Figueira (al lado de la praça de Rossío). Comenzamos a ascender por Alfama, muy mala pinta esa parte del barrio (pa que engañarnos) y nos bajamos del tranvía en la para de Largo das Portas do Sol. Allí mismo estaba el mirador de Santa Luzía.





Subiendo a patita unas cuestas que pa qué!, llegamos al Castillo. La entrada son 7.50 euros, pero para estudiantes (menores de 25 años) queda en 4 euros. Todas estudiantes por supuesto!!!
Las vistas desde el jardín son de las mejores que hay en Lisboa. Se puede recorrer toda la muralla y visitar varias torres. Como curiosisdad, en la Torre de Ulises hay una cámara oscura donde se puede ver una panorámica de la ciudad en tiempo real (flipamos bastante la verdad)         

                                                 

El agotamiento ya iba haciendo merma en nosotras, así que en "modo vago", decidimos bajar a la Praça Martim Moniz y allí coger el tranvía turístico por excelencia (el nº 28...¿no había una canción de La oreja de Van Gogh con este título?). En su recorrido pasa por los rincones más emblemáticos de Lisboa.

*Dato útil : para poder ir sentadas en el tranvía 28 es muy importante cogerlo en la plaza antes mencionada, si no, es prácticamente imposible encontrar sitio. Además, tener en cuenta que comprar el billete en el propio transporte son 2.85 euros (carero, carero); mejor comprarlo por adelantado o mucho mejor, usar la 7 colinas.



Nuesta intención era llegar al final del recorrido para poder visitar el Cementerio de los ingleses; pero al llegar a las últimas paradas ya era de noche, y nos daba pelín de canguelo. Así que, localizamos una bonita cafetería (estábamos en la parte nueva de la ciudad), nos pedimos 4 cafetinos y decidimos volver al apartamento; eso sí, en bus urbano de toa la vida (704 Restauradores), que es de lo más eficaz.

miércoles, 30 de octubre de 2013

VIAJE A LISBOA: TOMA DE CONTACTO, by María

Ya casi ha pasado un año desde nuestra visita a Budapest, y como siempre por estas fechas nos planteamos hacer un viaje relámpago a alguna ciudad europea (a alguna donde vuele una compañía aérea barata vamos!). La elegida en esta ocasión fue Lisboa; los vuelos que ofrecía Easyjet desde Ranón eran una golosina.
Como en el anterior viaje,esta vez también escogimos de alojamiento un apartamento,ya que habíamos  quedado muy contentas con la experiencia anterior. El elegido fue Lisbon Centre Apartments Complex; un alojamiento sencillo y baratuco en el centro. Para una escapada fin de semana totalmente recomendable. Eso sí, no hay que dejarse llevar por el aspecto que presenta el edificio por fuera ni el portal. En la ciudad lusa el aspecto cochambroso de los edificios está totalmente "in".
Directamente desde Ranón llegamos al aeropuerto de Lisboa (Portela) en torno a las 16:20 (ya sabeis, la hora allí va como en Canarias; no es tanto como para tener jetlag, pero sí lo suficiente como para andar desorientada temporalmente un buen rato).
Desde el año 2012, hay una línea de metro (la roja o vermelha) que conecta el aeropuerto con la ciudad. El precio del billete simple es de 1.40 euros.

 Lo que todo el mundo recomienda y nosotras hicimos fue comprar una tarjeta recargable (0.50 euros); la más adecuada es la "7 colinas" o la  "Viva viagem". Con ellas te puede mover por toda la red de transportes públicos de Lisboa, incluso subir a los elevadores o montar en el ferry. Recargarla para 24 horas son 6 euros y el tiempo empieza a contar desde la primera vez que la tiques (dato importante para sacarle el máximo rendimiento). Las tarjetas se recargan en las estaciones de metro y en las Casas da sorte (administraciones de lotería de toda la vida)
Cogiendo el metro llegamos a nuestro apartamento en un periquete. Esparcimos nuestras cosas por las habitaciones y baño y salimos a echar un primer vistazo a la ciudad. Ya estaba anocheciendo y la buena temperatura, además de la iluminación nos hizo disfrutar del paseo por la Praça dos Restauradores, de la vista de la  Estación de Rossio (Praça Dom Pedro IV) ,de la belleza del Elevador de Santa Justa y del ambiente nostálgico de la Praça do Comercio.
Por una vez en nuestra vida, en vez de visitar un país cervecero, visitamos un país cafetero!!!!Así que, localizamos una cafetería atrayente en la plaza de Rossio (El café Nicola, en su día muy frecuentado por escritores y artistas) y nos pedimos 4 bicas (café pequeño cortado).Buenísimo!
















lunes, 2 de septiembre de 2013

VIAJE A LISBOA by Susi

No puedo decir que conozco Lisboa, porque en dos días es imposible llegar a conocer una ciudad.
Fue un viaje más bien de sensaciones y para este tipo de escapadas Portugal es el país ideal.
No es Lisboa una ciudad cuyos monumentos te dejen sin aliento, ni donde prime la pulcritud de sus edificaciones. Pero precisamente en esa decadencia radica su encanto, en el recuerdo que aún perdura de un pasado glorioso que se ve reflejado en un centro histórico plagado de edificios monumentales que parecen mantenerse en pie por puro orgullo o en esas plazas con sus enormes y excesivas esculturas alusivas a lo héroes nacionales. Los lisboetas parecen decir: "estamos aquí, mirad lo grandes que fuimos".
Lisboa fue prácticamente destruida por un terremoto el 1 de noviembre de 1775. El marqués de Pombal, entonces primer ministro, fue el principal artífice de su reconstrucción, siguiendo las normas urbanísticas de la época. Se dice que alguien le preguntó que hacer ante tal catástrofe. Con pragmatismo respondió: "Cuidar a los vivos y enterrar a los muertos"



                                                  Plaza del Comercio

Pero frente a tanto aire aristocrático nos encontramos con uno de los principales iconos identificativos de Portugal: el azulejo. Calles enteras con sus casas forradas enteramente con este aderezo. Las que han sido cuidadas o restauradas lucen llamativas y esplendorosas. Desgraciadamente hay muchas que están esperando unos tiempos mejores, que por cierto, la Unión Europea parece negarle a este país.

                                       

Pero si algo especial tiene Lisboa, es la luz. Es limpia, lo inunda todo. Pero hay un sitio especial donde esta sensación es abrumadora. Es...bueno, primero vamos a coger el tranvía nº15 para llegar (imprescindible subir a este medio de transporte. Es un auténtico placer)
 
                                       


...¡Hemos llegado! y hete aquí el maravilloso mirador de Sta. Lucía. Las fotos no hacen justicia al paisaje que la cámara intentó captar.

                                                  


Una mañanita te lleva visitar la zona de Belém. Queda a unos 4 km del centro de la ciudad. A parte de sus típicos y ricos, ricos pasteles ( a mi dejaban cierto regusto a Maizena)...
La torre de Belém, quizás el monumento más conocido de Lisboa. En el pasado sirvió como centro de recaudación de impuestos. Es uno de los ejemplos del estilo manuelino (s XVI), propio de Portugal, que como siempre miró al mar, se caracteriza por una profusa decoración plagada de motivos marineros.

                                                      


Cuando digo que los portugueses miran hacia el mar, no engaño. Observad este monumento que se encuentra también en Belem. Todas las figuras dirigidas a la inmensidad del agua
                      
                                        
  

A pocos pasos se encuentra el monasterio de los Jerónimos. ¡Grandioso!. Maravilloso claustro.

                                        
                                     
                                         

Y como no voy a dar ningún detalle práctico (entre otras cosas soy un desastre para recordar lo que verdaderamente es útil), quiero señalar que el nostálgico carácter de los portugueses se ve reflejado por todos lados.

                                       
 
¿Pero qué digo? Claro que me se algo utilísimo: el café es muy, muy bueno y muy, muy barato.
En un maravillosa cafetería llamada "A Brasileira", que fue punto de reunión de la intelectualidad lusa, se puede tomar un café en la barra por 1,50 euros. En cualquier otro local, tranquilamente, por unos 65 céntimos. No dejéis de visitar esa cafetería. Merece la pena ver esa decoración que te transporta a principios del pasado siglo. El más afamado poeta portugués Pessoa la frecuentaba. Como homenaje han puesto una estatua suya en la terraza; también para solaz de los turistas que no pueden evitar hacerse una foto junto a él.
                       
                                                        



Bueno, esto no es más que un leve esbozo de lo mucho que logré ver en tan solo dos días. Si alguien lee esta humilde entrada  y con anterioridad a hacerlo tenía pensado visitar Lisboa, ¡por favor, que no se desanime leyendo mis sosos comentarios! Es una ciudad mucho más bella que lo que torpemente pude haber explicado aquí. Es una lástima que teniéndola tan cerca, los españoles empecemos a descubrirla ahora gracias a la crisis. Es barata y la tenemos al lado; pero sobre todo ES ESPECIAL Y MARAVILLOSA.